Lubricantes de base biológica versus lubricantes a base de petróleo

Jul. 11, 2022

Autor: Noria Latín América

Última actualización: 07/11/22

Bennett Fitch, Noria Corporation. Traducción por Roberto Trujillo Corona, Noria Latín América

Los aceites base, los ingredientes principales de un lubricante, a menudo se describen primero por su origen, como los derivados de materiales biológicos (de base biológica, como las plantas) frente a los refinados del petróleo crudo (aceite o a base de petróleo) del subsuelo. Estos dos tipos de aceites base, junto con los sintéticos artificiales, conforman las tres categorías de aceites base. Cada uno representa una demanda en el mercado de lubricantes, y cada uno por buenas razones. Pero hay mucho que comprender acerca de las diferencias entre los lubricantes de base biológica y los derivados del petróleo, en cómo se fabrican y dónde se pueden usar mejor. Además, los lubricantes de base biológica tienen numerosos términos que a menudo se usan indistintamente o en un contexto relacionado. La infografía en la figura 1 ayuda a aclarar estos términos.

Si bien a veces se usa el término a base de petróleo, se los conoce más comúnmente como bases minerales o aceites minerales. Estos son lubricantes que se obtienen y se refinan a partir de petróleo crudo. El complejo proceso de refinación separa los productos derivados del petróleo que se pueden usar como aceite base de otros productos, como los combustibles, y limpia el aceite base eliminando la mayoría de las impurezas. Las propiedades del petróleo original y la calidad del proceso de refinación producen una variedad de características lubricantes que se pueden combinar con casi cualquier aplicación de lubricante. Estos representan más del 80% del mercado mundial de lubricantes.

Por otro lado, un lubricante puede considerarse de base biológica si se extrae parcial o totalmente de fuentes biológicas naturales. Por lo general, provienen de semillas de plantas, pero también pueden provenir de grasas animales o incluso de algunos productos forestales. Estos también se denominan a veces ésteres naturales o aceites naturales. Cada vez que los lubricantes de base biológica se identifican como un aceite de base vegetal, esto se refiere a los de fuentes agrícolas, como las plantas. Estos también se denominan a menudo aceites vegetales y aceites de origen vegetal. Dada su fuente renovable, son populares para aplicaciones donde se desea o requiere un producto renovable. Al igual que los aceites minerales, deben refinarse, pero a menudo solo se modifican marginalmente para ayudar a mantener algunas de sus cualidades naturales, como la biodegradabilidad. Por sus propiedades renovables y biodegradables, a menudo se consideran amigables con el medio ambiente. Los lubricantes de base biológica también pueden considerarse Lubricantes Ambientalmente Aceptables (EAL, por sus siglas en inglés), según las normas VGP (Permiso general de embarcaciones) proporcionadas por la Agencia de protección al ambiente (EPA, por sus siglas en inglés) y definidas como aquellas que son biodegradables y mínimamente tóxicas y no bioacumulativas.

La biodegradabilidad le da a todos los biolubricantes un papel importante en cualquier lugar donde el aceite en una aplicación tenga un mayor riesgo de fugas al medio ambiente, al mismo tiempo que proporciona los requisitos mínimos de lubricación. Esto hace que los lubricantes de base biológica sean una opción deseable para aplicaciones en silvicultura, automoción, agricultura, ferrocarriles y transmisión de potencia para sistemas hidráulicos, cadenas, engranajes, compresores, cables de acero y transformadores, por nombrar algunos.

Los aceites a base de vegetales son los más comunes entre los biolubricantes. Si bien estos son generalmente al menos un 50 % más caros que el aceite mineral, los beneficios no siempre favorecen las necesidades de lubricación primaria del equipo. Dependiendo de las fuentes de un aceite de origen vegetal, como la soya, la colza, las semillas de girasol o las semillas de ricino, cada uno aporta beneficios naturales, que incluyen lubricidad, alto punto de inflamación y alto índice de viscosidad. Pero la mayoría de los aceites de origen vegetal tienen un desempeño inferior en factores importantes como la estabilidad a la oxidación, las propiedades a baja temperatura o la estabilidad de almacenamiento a largo plazo. Esto se puede superar en parte mediante la formulación con un producto de origen de mayor calidad y con procesos de refinación más extensos (modificaciones químicas) y con los aditivos adecuados para la aplicación. La mayoría de los aceites de origen vegetal dependen en gran medida de los antioxidantes para retrasar la degradación y el endurecimiento con el tiempo. No obstante, los beneficios ambientales como la biodegradabilidad generalmente se consideran una compensación equilibrada de los beneficios de lubricación como la estabilidad a la oxidación y la estabilidad térmica.

Si bien los lubricantes a base de minerales y vegetales tienen diferencias significativas, ambos tienen aplicaciones cruciales en la industria. Los aceites minerales altamente refinados son los más populares en equipos industriales, en gran parte debido a su estabilidad a largo plazo y precio razonable. Las estructuras de hidrocarburo del producto del petróleo permiten una buena estabilidad oxidativa, estabilidad térmica y adecuación para una variedad de viscosidades, lo que los convierte en una opción ideal para aplicaciones generales de grasa, cajas de engranajes, bombas, motores y la mayoría de las demás máquinas industriales. Los sintéticos a menudo brindan más ventajas mejoradas sobre los aceites minerales o los aceites a base de vegetales, pero tienen un precio más alto. Sin embargo, a medida que se necesiten lubricantes más ecológicos, los aceites de origen vegetal serán una opción probable. A medida que los fabricantes de lubricantes continúan innovando, incluso podríamos ver fuentes biológicas de origen animal u otras que se abren camino en la industria como los próximos lubricantes líderes de base biológica.

Reconocimiento a Ben Marquis como autor contribuyente.