Haga que brillen las piedras angulares de la excelencia en lubricación

Mar. 27, 2023

Autor: Noria Latín América

Última actualización: 09/14/23

Casi inconscientemente, nuestros sentidos recopilan información sobre nuestro entorno. Reconocen sutilezas, disciernen características únicas y examinan detalles particulares. Podría tratarse de una copa de vino tinto español, un asiento en un vuelo a Londres o una prueba de manejo de un Tesla Roadster. Usando nuestros sentidos, registramos hechos y encontramos matices que colectivamente nos ayudan a llegar a opiniones y conclusiones sobre calidad, funcionalidad, atracción, comodidad y valor. Percepción es realidad.

Se utilizan computadoras con algoritmos de aprendizaje profundo, alimentados por innumerables sensores para recopilar y procesar datos. 

No obstante, no son rival para nuestros sentidos y nuestro cerebro. La inteligencia artificial es mejor para aumentar nuestra inteligencia pero no para reemplazar la capacidad cognitiva de nuestro cerebro flanqueado por los sentidos humanos. 

Si crees que me equivoco, intenta tener una conversación sobre tu equipo deportivo favorito con Alexa o Siri. O haz una pregunta simple como: “¿Se le puede enseñar a un pez a andar en bicicleta?”

Este alto nivel de percepción humana se aplica a nuestro ambiente de trabajo y cultura de mantenimiento. Déjeme darle un ejemplo. En criminología, existe un concepto conocido como teoría de las ventanas rotas. Establece que “los signos visibles de delincuencia, comportamiento antisocial y desorden civil, como ventanas rotas en edificios abandonados, crean un entorno urbano que fomenta aún más la delincuencia y el desorden, incluidos los delitos graves”. En otras palabras, la percepción de un barrio en decadencia refuerza la conducta delictiva.

Otro ejemplo: tomemos el taller que está adjunto a mi garaje en nuestra casa familiar. Es un microcosmos de la teoría de las ventanas rotas. Si mantengo mi taller ordenado y todo organizado, los demás miembros de la familia que lo utilicen harán lo mismo. Sin embargo, en el momento en que dejo atrás un lío de un proyecto reciente, estas mismas personas pronto se sumarán al lío. Ciertamente no limpiarán mi desorden, ni limpiarán después el de ellos mismos. Las herramientas y los residuos estarán esparcidos.

Por supuesto, a lo que me refiero es innato a nuestra psique humana. No es necesario ser un psicólogo industrial para comprender la veracidad de mi mensaje. Tal vez tenga muchos de sus propios ejemplos para corroborarlo. Pero este es el pacto: en un entorno de planta, las piedras angulares de la excelencia van mucho más allá de un estado limpio y ordenado. El orden es importante, pero no es suficiente. Es absurdo pensar que se puede lograr algo cercano a la excelencia en mantenimiento, confiabilidad y lubricación donde existen símbolos conspicuos o incluso sutiles de “ventanas rotas”. Este tema es tan importante que lo consideré digno de este artículo.

Ventanas rotas en el contexto de la confiabilidad

“Ventanas rotas” es el precursor de una cultura rota que conduce al despilfarro y al abandono. Una cultura rota es el precursor de las máquinas rotas y cobra su precio en una organización, financiera y culturalmente. Es el ciclo de reparación y desesperación. Se ha dicho que “la confiabilidad es 80% cultura y 20% todo lo demás”.

Muchas organizaciones de mantenimiento intentan solucionar el problema haciendo cambios superficiales. Pueden idear un eslogan, repartir camisetas, invertir en un instrumento sexy o enviar a alguien a una conferencia. 

Puede ponerle lápiz labial a un cerdo, pero sigue siendo un cerdo. Estas no son soluciones reales por sí mismas. Son soluciones simbólicas o imaginarias, y generan desconfianza.

Las soluciones reales requieren cambios críticos. Tiene que cruzar el abismo, total y completamente; sin fingir, sin lápiz labial. Amigos, no se puede usar una bandita adhesiva para curar el cáncer.

Figura 1. Los símbolos de la decadencia del programa (ventanas rotas) promueven una cultura disfuncional. Esto conduce al mantenimiento reactivo y más deterioro.

Los equipos de mantenimiento son conscientes de la diferencia. Le harán pagar. Entonces, ¿cuáles son los símbolos de las ventanas rotas en el contexto del mantenimiento, la confiabilidad y la lubricación? Lo primero que me viene a la mente es pretender ahorrar dinero comprando algo barato o simplemente no invirtiendo. No me refiero a arrojarse salvajemente por la borda. Siempre se trata de optimizar, no de maximizar.

Mire a su alrededor; ¿que ve? ¿Cómo aparecen sus máquinas? ¿Están listas para una subasta de antigüedades? ¿Están sujetas con alambre para embalar y cinta adhesiva? A continuación, mire su sala de lubricación, herramientas, contenedores de transferencia, instrumentos y accesorios. ¿Están anticuados, rotos y acumulando polvo? ¿Qué tal los lubricantes? ¿Están ordenados, en envases herméticamente cerrados y frescos, o ha aplicado el principio PETA (primero en entrar, todavía aquí)?

¿La planificación y la programación son proactivas o reactivas? Nada engendra más una cultura disfuncional que el mantenimiento Whack-A-Mole. ¿Su equipo todavía utiliza métodos de papel y lápiz, o se utilizan aplicaciones modernas para generar rutas dinámicas en dispositivos móviles para inspección y mantenimiento preventivo? La lista continua.

Una imagen vale más que mil palabras

Todo lo anterior son ejemplos de piedras angulares que impulsan la excelencia. Son un conjunto de cosas bien hechas. Las buenas elecciones inducen a buenos resultados. No existe un solo “camino correcto”, así que considere sus opciones también. Pero recuerde, optimizar rara vez implica no hacer nada. Haga un cambio real y duradero, pero siga mejorando. Sea una organización impulsada por Kaizen y actúe.

Finalmente, si tiene ideas que desea compartir, envíemelas a [email protected].

Figura 2. En lubricación, la excelencia se debe definir claramente. No puede ser ambiguo. Comuníquese con ICML para conocer el estándar ICML 55.1 recientemente publicado. Alineado con esto está el gráfico Ascend™ de Noria, que rastrea el progreso desde el estado actual de lubricación hasta el estado óptimo de referencia (la excelencia).

Diez elementos de la excelencia en lubricación

  1. Ultrasonido para optimizar la frecuencia y cantidad de aplicación de grasa
  2. Herramientas para generar rutas dinámicas de inspección y lubricación, con programación automática basada en la nube
  3. Productos y prácticas modernas de almacenamiento y manejo de lubricantes. Etiquetas de identificación de lubricantes de aplicación universal
  4. Métricas dinámicas sobre el trabajo y la gestión de la fiabilidad
  5. Formación para todos los profesionales relacionados con la lubricación y análisis de aceite
  6. Certificación de competencias por ICML para análisis de aceite, prácticas de lubricación, ingeniería de lubricación
  7. Máquinas preparadas para la Inspección 2.0
  8. Máquinas preparadas para el muestreo de aceite en zonas vivas, moderno análisis de aceite in situ y en laboratorio
  9. Máquinas preparadas con una óptima selección de lubricantes y dispositivos de control de contaminación
  10. Sensores en línea para monitoreo de condición en tiempo real en las máquinas que lo ameriten

Jim Fitch, Noria Corporation. Traducción por Roberto Trujillo Corona, Noria Latín América

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