
Recordando el 2020, ¿qué lecciones dirías que aprendiste de la pandemia? Entre todos los cambios y precauciones que tuvimos que adoptar, algo que muchos recordamos muy bien es tener que desinfectarnos las manos con regularidad y revisar nuestra higiene antes de entrar a casa y al trabajo. Nos vimos obligados a prestar atención a todas esas pequeñas cosas de la vida cotidiana que antes dábamos por sentadas.
Asimismo, sectores como la confiabilidad de maquinaria y la tribología demuestran que entre el 70 % y el 80 % de las averías se deben a la lubricación, que representa entre el 1 % y el 3 % del presupuesto total de mantenimiento. La lubricación supone una inversión con rendimiento de 1:40, lo que significa que cada 1,000 dólares invertidos en lubricación pueden generar un ahorro de 40,000 dólares, ¡lo que se traduce en un retorno de la inversión del 3900 %!
La calidad de los lubricantes que utiliza nuestra máquina influye significativamente en su productividad, durabilidad y eficiencia. ¿Cómo podemos, entonces, verificar adecuadamente la calidad de nuestros lubricantes?
Si bien las técnicas de gestión de la lubricación pueden variar entre las instalaciones industriales, un problema frecuente es la idea errónea de que «el aceite nuevo es sinónimo de aceite limpio». Al llegar a las instalaciones, los tambores de aceite suelen almacenarse en almacenes o zonas designadas. Las fluctuaciones diarias de temperatura provocan que los tambores se expandan y contraigan, y su exposición a la luz solar, las altas temperaturas, el polvo, la suciedad, la humedad y diversas condiciones climáticas puede ocasionar contaminación.
Esto marca el inicio de la posible contaminación del lubricante, que comienza incluso antes de ponerlo en operación. En esta etapa, es fundamental preguntarse qué eventos ocurrieron antes de que los tambores llegaran a sus instalaciones. Además, ¿qué factores contribuyen al deterioro de la calidad del aceite antes de su recepción? Analicemos esto.
Etapa 1: Producción de lubricantes

Los lubricantes se elaboran combinando aceite base y aditivos, y en el caso de las grasas, también se añaden espesantes. Estos componentes se mezclan cuidadosamente en proporciones específicas para cumplir con los requisitos de uso previstos. Este proceso de mezcla abarca diversas metodologías, que pueden incluir el uso de aire para la agitación o el empleo de equipos de mezclado de gran tamaño, diseñados para una mezcla precisa en un entorno atmosférico controlado.
Posibles preocupaciones durante esta etapa:
Limpieza del recipiente de mezcla, para eliminar contaminantes y residuos de la mezcla anterior.
Calidad del aire utilizado para la agitación, asegurando que esté libre de humedad.
Filtración adecuada de los componentes involucrados en el proceso de mezcla (aceite base y aditivos).
Mecanismo de ventilación (filtro respirador de aire) empleado en el recipiente de mezclado.
Etapa 2: Almacenamiento intermedio de lubricantes

Dado que los lubricantes se producen en grandes cantidades, se almacenan inicialmente en depósitos de considerable tamaño antes de su distribución al lugar designado. Se fabrican contenedores intermedios según las necesidades de volumen, o bien se reutilizan los que ya se han utilizado.
Posibles preocupaciones durante esta etapa:
1.Presencia de residuos de soldadura o esmerilado dentro de los contenedores nuevos.
2.Limpieza insuficiente de los recipientes previamente usados.
4. Los respiradores de aire mal instalados provocan la infiltración de partículas y humedad en los depósitos.
5. Falta de opciones de filtración durante la transferencia de lubricantes.
Etapa 3: Transporte de lubricantes

La entrega de lubricantes a sus instalaciones se realiza a granel o por lotes. En el transporte a granel, los camiones cisterna se limpian con vapor o gasóleo. Las mangueras, tuberías y componentes de interconexión utilizados en este proceso podrían afectar la limpieza del producto final. Del mismo modo, el uso de tambores o contenedores para entregas por lotes también conlleva un riesgo potencial de contaminación.
Posibles preocupaciones durante esta etapa:
- Falta de contenedores específicos para tipos de aceite o de materiales para la fabricación de estos contenedores.
- Riesgos de contaminación cruzada entre diferentes tipos de aceites.
- Prácticas de manipulación inadecuadas que provocan la introducción de contaminantes cuando los tapones, conectores de tuberías y acoplamientos se dejan abiertos.
- Enjuague inadecuado de tanques o tambores usados antes de su uso posterior.
En conjunto, estos factores comprometen la limpieza necesaria del aceite a tal punto que pueden afectar negativamente al sistema. Los estándares aceptables de limpieza del aceite varían según la aplicación específica. Por ejemplo, las servoválvulas requieren un mayor grado de limpieza del aceite que las cajas de engranajes. Se ha observado que incluso el aceite recién recibido en la planta puede tener códigos ISO 21/19/16 o superiores a NAS 10, lo que indica niveles de limpieza comprometidos.
Cómo y cuándo realizar controles de calidad para detectar la contaminación del lubricante.
Veamos ahora cómo podemos implementar prácticas y programas de control de calidad en la recepción de lubricantes para aumentar la confiabilidad de los lubricantes y de los sistemas, y disminuir la contaminación:

Inspeccione el estado del contenedor de lubricante: Antes de llegar a su instalación, puede obtener mucha información sobre el estado de los contenedores de aceite, verificando si las etiquetas están rasgadas, rotas o mal impresas, o si están lo suficientemente limpias como para indicar su estado de almacenamiento actual. También puede crear una lista de verificación para monitorear y registrar la condición de la etiqueta, la fecha de fabricación y de vencimiento para determinar la vida útil, el número de lote, los detalles del certificado de calidad del proveedor, la fecha y hora de la inspección, junto con la firma del inspector de calidad, las condiciones ambientales de recepción, etc.
Este enfoque bien documentado no solo ayuda en el control de calidad del lubricante, sino también en la capacitación de su personal sobre la necesidad de un mantenimiento proactivo o centrado en la confiabilidad.
Solicite el certificado de análisis: El consumidor tiene derecho a solicitar el certificado de análisis del lote junto con los lubricantes suministrados. Los certificados de análisis deben incluir información detallada sobre el control de calidad previo al envío, como el análisis del aceite, los resultados de las pruebas, los detalles del análisis realizado, etc. Asegúrese de tenerlo a mano, al menos para las máquinas supercríticas o críticas.

Análisis básico de aceite: Se recomienda siempre analizar aleatoriamente algunas muestras de cada lote para determinar el nivel de limpieza ISO (conteo de partículas), contenido de humedad, la viscosidad y otras pruebas básicas. La planta puede instalar un laboratorio propio para realizar las pruebas internamente o seleccionar un laboratorio independiente que proporcione los resultados del análisis en el plazo requerido.
Contar con laboratorios propios ofrece numerosas ventajas, como un procesamiento rápido de las muestras, control de calidad para la compra y optimización de lubricantes, mayor conocimiento sobre análisis de lubricación, interpretación de reportes, límites de cada prueba, ahorro de costos y tiempo, entre otras

Adopte prácticas de filtración de aceite: Un certificado de análisis del proveedor o un análisis de aceite propio debe determinar el grado de limpieza necesario. Se recomienda instalar un sistema de filtración mecánica básico en el cuarto de lubricación para iniciar este proceso. Este sistema debe eliminar las partículas sólidas y la humedad antes de comenzar a utilizar el aceite. Al cambiar entre diferentes grados de aceite, es fundamental contar con un sistema de filtración específico dedicado por cada lubricante, a fin de evitar la contaminación cruzada.

Almacenamiento estándar de lubricantes: El objetivo principal del almacenamiento de lubricantes es protegerlos de partículas, humedad y diversas formas de contaminación. Los pasos iniciales incluyen el almacenamiento en interiores y minimizar el almacenamiento al aire libre. Un espacio de almacenamiento adecuado debe contar con paredes y techo de hormigón (evitando las láminas de acero debido a la elevación de la temperatura), un suelo antideslizante o de resina epoxi, ventilación, un sistema de climatización sellado, como aire acondicionado, delimitación de pasillos o áreas de trabajo, paneles informativos, equipos específicos para la manipulación de lubricantes, equipo de seguridad y prácticas de mantenimiento eficaces para mantener el entorno libre de polvo y suciedad
Capacitación del personal: La lubricación influye profundamente en la eficiencia y el funcionamiento de una planta, pero su supervisión práctica suele subestimarse. Una capacitación adecuada es fundamental para fomentar la conciencia y la atención al detalle, por insignificantes que parezcan. Esto puede implicar el análisis de casos prácticos que ilustren fallas en la maquinaria derivadas de una lubricación inadecuada o contaminación, la exhibición de gráficos o listas de verificación de tendencias de lubricación en las instalaciones del taller, resultados de evaluaciones diagnósticas de las prácticas de lubricación (como ASCEND), la integración de debates sobre lubricación en las charlas de seguridad, la impartición de capacitación especializada en confiabilidad habilitada por la lubricación por parte de expertos externos, además de muchas otras estrategias que se pueden implementar en su planta.
Conclusión
Implementar un programa básico de control de calidad al recibir el aceite puede ayudar a reducir la posibilidad de errores costosos que pueden provocar la falla total de la maquinaria e incluso la paralización de toda la operación o el proceso de producción. Establecer una relación de colaboración con el proveedor de lubricantes es fundamental para el programa de control de calidad. Monitorear el aceite desde su recepción inicial en el almacén es crucial para prevenir posibles problemas en el futuro.
Garantizar la calidad del lubricante durante todo su ciclo de vida requiere el máximo cuidado, desde el fabricante hasta su disposición final. Ahora sabemos lo importante que es recordar que «el lubricante es la sangre de la máquina». Esto nos recuerda las lecciones que esperamos haber aprendido durante la pandemia: prestar especial atención a los pequeños detalles puede marcar una gran diferencia.
Preeti Prasad, Ecolab. Traducción por Roberto Trujillo Corona, Noria Latín América




