Cuando usted escucha la frase «Campeón de Lubricación«, ¿qué le viene a la mente? A la mayoría, les provoca una sonrisa, quizás incluso una risita. Suena a un título peculiar, algo que esperaría encontrar en un cómic o en un estadio deportivo. Pero en el mundo industrial, este título tiene mucho peso. Tras ese nombre jocoso se esconde un rol que puede determinar la confiabilidad de toda una planta. Y para Steve Breeze, el camino hasta convertirse en el Campeón de Lubricación de Tolko fue todo, menos ordinario.
De las artes culinarias a la precisión industrial
Steve no empezó su carrera en una siderúrgica ni en un taller de mantenimiento. Su historia comienza en una cocina, donde obtuvo su certificación Red Seal y dirigió su propio restaurante en Alberta. Más tarde, se convirtió en jefe de cocina de un remoto albergue de pescadores en la escarpada costa noroeste de la Columbia Británica. La vida giraba en torno a los sabores, el emplatado y el ritmo del servicio, no en rodamientos, sellos y pistolas de engrasar.
Pero en 2013, Steve cambió su uniforme de chef por botas con casco de acero y se adentró en un nuevo mundo: el de los mecánicos de molinos. Perfeccionó su oficio mientras trabajaba en minas de cobre, plantas de procesamiento de alimentos y aserraderos. En 2023, se incorporó a la fábrica de madera contrachapada de Armstrong, Columbia Británica. Y a principios de 2024 obtuvo un nuevo título: Campeón de Lubricación, lo cual puede parecer una broma, pero la responsabilidad era inmensa. ¿Su misión? Transformar una cultura de lubricación reactiva, basada en «bombeo la grasa y me voy”, en un programa de confiabilidad moderno, basado en datos y con fundamento científico, preciso y responsable.
Por qué la lubricación es más importante de lo que crees
La lubricación y la confiabilidad no son glamurosas. No acaparan titulares ni son motivo de presentación. Sin embargo, son la base del desempeño industrial. Rodamientos, engranajes y motores —el elemento vital de cualquier molino— dependen de una lubricación adecuada. Si no se realiza correctamente, se producirán fallas catastróficas, costosos tiempos de inactividad y un consumo energético desorbitado.
Steve lo explica mejor: «Esto no es un proyecto. Es un programa: un sistema vivo y dinámico que nunca termina. Se gasta dinero para ahorrar. Y no verá el retorno de la inversión la semana que viene solo por haber cambiado la grasa. Requiere tiempo, esfuerzo e inversión».
Los altos riesgos de la negligencia
Considere esto: El molino Armstrong de Tolko opera 24 ventiladores de circulación sobre un secador. Cada ventilador utiliza cojinetes de tipo pedestal, sellos de nitrilo y grasa de alta temperatura. Durante años, estos cojinetes fallaban como un reloj, una vez al mes, con un costo de miles de dólares en piezas y mano de obra. El tiempo de inactividad repercutía en los programas de producción, creando problemas para todos.
La solución de Steve fue tan simple como audaz e innovadora. Instaló lubricadores automáticos Bluetooth de un solo punto en cada soporte y los actualizó por rodamientos de cuerpo sólido con escudos metálicos. ¿Los resultados? Los rodamientos funcionaron 20 °C más fríos; los motores consumieron menos energía y las fallas desaparecieron. Catorce meses después, esos ventiladores seguían funcionando sin ningún problema.
Esto no fue solo una victoria, sino una prueba de que una lubricación adecuada y la confiabilidad dan sus frutos. Rodamientos más fríos se traducen en menor fricción, menor consumo de energía y mayor vida útil de la maquinaria. Multiplicado por toda la instalación, el ahorro es asombroso.
El desafío cultural: por qué es difícil el cambio
Si la lubricación y la confiabilidad se basaran únicamente en la tecnología, la implementación sería fácil. Pero el verdadero desafío radica en la cultura. «A la gente le gusta la idea del cambio, pero no le gusta cambiar», dice Steve.
En muchas plantas, las prácticas de mantenimiento están arraigadas en la tradición. «Siempre lo hemos hecho así», es un dicho común. Los operadores pueden insistir en aplicar 20 bombazos de grasa a un rodamiento porque es lo que siempre han hecho. Convencerlos de adoptar nuevos intervalos, nuevas grasas o herramientas requiere más que autoridad: requiere comunicación.
“No puede simplemente decir: ‘Hágalo porque yo lo digo’. Tiene que explicar por qué”, enfatiza Steve. ¿Por qué cambiar la grasa? ¿Por qué cambiar los intervalos de la ruta? ¿Por qué invertir en respiradores desecantes o en cambios de filtros por condición? Cuando las cuadrillas comprenden el razonamiento y ven los resultados, se comprometen
Los obstáculos y cómo superarlos
Implementar un programa de lubricación y confiabilidad es como correr una carrera de obstáculos. Cada obstáculo —limitaciones presupuestarias, resistencia cultural, complejidad técnica— resulta abrumador. ¿El consejo de Steve? Desglosarlo.
“Piense en los obstáculos como si fueran objetivos”, dice. “Priorícelos. Empiece por lo más fácil: las victorias fáciles que generan impulso”.
Comparte tus logros. Cuando un rodamiento dure 14 meses en lugar de uno, celébralo. Cuando el consumo de energía baje, cuéntalo. La visibilidad genera confianza, y la confianza impulsa el cambio.
El mito de “si no está roto, no lo repares”
Una de las mayores barreras mentales que enfrenta Steve es el viejo dicho: «Si no está roto, no lo repare». En el mantenimiento reactivo, esa lógica parece sensata. Pero en confiabilidad, es una trampa.
El hecho de que un rodamiento gire no significa que esté en buen estado. El engrase excesivo, insuficiente y la contaminación pueden reducir silenciosamente el desempeño. Las primeras señales (calor, vibración, consumo excesivo de energía) suelen pasar desapercibidas hasta que se produce una falla. Y cuando ocurre una falla, los costos no se limitan a piezas y mano de obra, sino que incluyen pérdida de producción, desperdicio de energía y daños en cascada a otros componentes.
El mantenimiento proactivo cambia las reglas del juego. En lugar de esperar a que se produzcan fallas, aborda las causas raíz. Utiliza herramientas como el ultrasonido y la monitorización de temperatura para detectar problemas a tiempo. Reemplaza los filtros según su condición, no en intervalos de tiempo arbitrarios. Instala respiradores desecantes para mantener el aceite limpio y seco. Estos pasos individuales pueden parecer pequeños, pero su impacto conjunto se traduce en unas instalaciones que funcionan mejor, durante más tiempo y de forma más económica.
El panorama más amplio: la confiabilidad como ventaja competitiva
La lubricación y la confiabilidad no se limitan a evitar averías. Se trata de generar confianza en las máquinas, los procesos y su equipo. Cuando los activos funcionan de forma predecible, los plazos de producción se estabilizan. Los costos de energía disminuyen, la seguridad mejora y la moral se eleva, porque su personal no está constantemente apagando incendios.
Para Tolko, la transición hacia el mantenimiento proactivo es más que una mejora operativa: es una transformación cultural. Se trata de pasar de «reparar lo que no funciona» a «prevenir lo que falla». Y en el centro de esa transformación se encuentra el Campeón de Lubricación.
Lo que se necesita para ser un campeón de lubricación
¿Qué se necesita para obtener este título? Conocimientos técnicos, sí, pero también persistencia, habilidades de comunicación y una mentalidad estratégica. Un Campeón de Lubricación audita órdenes de trabajo, instala lubricadores automáticos, revisa sistemas de filtración y se asegura de que cada recomendación se convierta en acción. No es un trabajo a tiempo parcial. Es un compromiso de tiempo completo con la confiabilidad.
Steve lo resume: «No se limite a solucionar el problema en cuestión. Averigüe por qué ocurrió y elimine la causa raíz. De lo contrario, volverá al mismo activo una y otra vez».
El futuro de la lubricación y la confiabilidad
A medida que las industrias adoptan herramientas digitales (lubricadores Bluetooth, sensores IoT, análisis predictivo), el rol del Campeón de Lubricación no hará más que crecer. La información basada en datos reemplazará las conjeturas. El mantenimiento será más inteligente, rápido y sostenible. Pero la tecnología por sí sola no impulsará el cambio. Las personas sí. Los Campeones de Lubricación sí.
Y esa es la moraleja: detrás de cada máquina confiable hay una persona que se preocupa lo suficiente como para que así sea. En Armstrong, BC, esa persona es Steve Breeze, un ex chef convertido en líder en confiabilidad industrial. Su trayectoria demuestra que, con visión, persistencia y una pizca de creatividad, incluso los aspectos más descuidados del mantenimiento pueden transformar las reglas del juego.
Steve Breeze. Traducción por Roberto Trujillo Corona, Noria Latín América




