Travis Richardson, Noria Corporation. Traducción por Roberto Trujillo Corona, Noria Latín América

Ya sea que esté comiendo en un restaurante o preparando una comida en casa, espera que sus alimentos se manipulen con cuidado y que sean seguros para comer. Pero la mayoría de la gente rara vez piensa en las normas y reglamentos que mantienen la seguridad de los alimentos para los consumidores. Piénselo: los alimentos que come han sido cultivados y cosechados, enviados a una planta para ser procesados ​​y empacados y luego enviados a una tienda o restaurante para que los compre. Es posible que este proceso haya tomado muchos días y cubierto miles de millas, pero en cada paso del camino, se ha tenido cuidado para garantizar que su comida sea segura. De lo contrario, las consecuencias para la salud de las personas podrían ser elevadas. Aunque se tenga todo el cuidado del mundo, si un paso de la cadena no utiliza buenas prácticas, todos los pasos de seguridad anteriores no valen nada.

¿Qué pasaría si los programas de lubricación trataran a sus lubricantes con el mismo cuidado que los procesadores de alimentos tratan a sus alimentos? El proceso de recepción y almacenamiento del lubricante es una parte vital de un programa de lubricación. Se requiere mucho trabajo para seleccionar la viscosidad adecuada, los aceites base y los paquetes de aditivos antes de llevar un lubricante a la planta. Si ese lubricante no se cuida de cierta manera, podría comprometerlo e invalidar los esfuerzos de la etapa de selección del lubricante. Veamos cómo la etapa de la recepción y almacenamiento de lubricantes puede ayudar pasando por los tres niveles: plataforma, gestión e indicadores, así como los factores dentro de cada nivel.

Estos factores se componen de criterios que guían cómo deben construirse los cuartos de lubricación, los procedimientos de recepción y las mejores prácticas para la gestión de lubricantes. Hay mucha profundidad en estos factores, pero por ahora echemos un vistazo general a ellos.

R1P – Proceso de Control de Calidad

Con la gran demanda de productos en estos días, las máquinas deben funcionar durante más tiempo, más rápido y, en algunos casos, ambas cosas a la vez en condiciones extremas con el menor tiempo de inactividad posible. Una forma de lograr esto es garantizar que cada vez que agreguemos lubricantes a una máquina, estén saludables y listos para funcionar. Uno de los conceptos erróneos más comunes sobre los lubricantes es que el aceite nuevo está limpio. De hecho, a menudo este no es el caso. Muchos lubricantes nuevos todavía están demasiado sucios para ponerlos en cualquier máquina. La limpieza del lubricante es una de las muchas razones por las que el proceso de control de calidad debe comenzar antes de que los lubricantes lleguen a la plataforma de recepción de una planta. Hay muchos pasos para asegurarse de obtener lubricantes saludables cada vez que los recibe. Los acuerdos con el proveedor de lubricantes deben establecer las expectativas de limpieza del lubricante, propiedades generales de desempeño del lubricante y cómo se deben entregar los lubricantes. Una vez que llegan los lubricantes, se deben realizar controles y verificaciones en los envases e incluso se puede realizar un análisis de aceite para comprender mejor la condición de los lubricantes.

Se debe implementar un proceso de control de calidad para garantizar que todos los lubricantes entregados estén listos para funcionar. Al final, cuesta menos recibir lubricantes de calidad limpios que recibir lubricantes sucios e intentar filtrarlos en la planta. También se debe implementar un plan para cuando los lubricantes no cumplan con los criterios de la planta y deban devolverse al proveedor.

R2P – Almacén y cuarto de lubricación

A menudo se dice que el corazón de cualquier programa de lubricación es el cuarto de lubricación; si está desordenado y se aplican malas prácticas, puede apostar que lo mismo ocurre con el programa en general. Como se indicó anteriormente, si un lubricante llega al sitio en buenas condiciones, pero las prácticas de almacenamiento del cuarto de lubricación lo exponen a contaminantes, entonces todos los esfuerzos anteriores se han desperdiciado. Todas las tareas realizadas dentro del cuarto de lubricación deben tener procedimientos para protegerse contra este problema potencial.

Cuando se construye una planta, el cuarto de lubricación generalmente no es la prioridad número uno. En consecuencia, los lubricantes a veces se almacenan en el exterior y están dispersos por toda la instalación. Las áreas de almacenamiento de lubricantes deben poder mantener un lubricante fresco, limpio y seco en todo momento. Esto puede incluir agregar control de clima para mantener los lubricantes a ciertas temperaturas y agregar paredes o techos para evitar la entrada de contaminantes. En general, la limpieza y el almacenamiento adecuado de todas las herramientas relacionadas con la lubricación también son requisitos clave de una sala de lubricación de primer nivel.

R3P – Gestión de prácticas seguras de lubricación

Al igual que con todos los demás trabajos realizados en la planta, la seguridad debe considerarse una prioridad en un programa de lubricación. Antes de realizar casi cualquier trabajo, los técnicos reciben capacitación e incluso deben completar hojas de análisis de seguridad laboral. Los equipos relacionados con la lubricación pueden ser muy peligrosos. Por ejemplo, una pistola de engrasar puede generar hasta 15,000 libras de presión y si la manguera de la pistola de engrase revienta, puede ocurrir una lesión por inyección de grasa. Otra parte de la seguridad del personal que debe tenerse en cuenta son los métodos utilizados para mover los lubricantes por el cuarto de lubricación, como montacargas y plataformas rodantes para tambores, para evitar lesiones al personal.

Cada lubricante que se almacene en el cuarto de lubricación debe tener una SDS (Hoja de datos de seguridad) fácilmente disponible que enumere los peligros del producto y las precauciones de seguridad a seguir. Esto también dará información como la composición de un lubricante, primeros auxilios y medidas de extinción de incendios. Los lubricantes almacenados dentro de el cuarto de lubricación deben estar claramente etiquetados para que el personal sepa qué SDS corresponde a un lubricante en particular. Se debe mantener suficiente equipo para contención de derrames en el cuarto de lubricación para poder detener y limpiar adecuadamente los derrames de lubricante. Como la contención de derrames y las prácticas generales de seguridad afectan la salud de las personas y el medio ambiente, también se revisan en la etapa final del ciclo de vida (consulte el artículo de esta edición: Ahorro de energía, dinero y medio ambiente con Ascend, página 28 para obtener más información).

R4M – Gestión de inventarios

Los lubricantes, como muchas otras cosas, tienen una vida útil. Después de un período de tiempo prolongado, es posible que algunos lubricantes no cumplan con los requisitos de desempeño previstos. La gestión del inventario y la configuración de volúmenes mínimos y máximos ayudarán a mitigar esto. Cuando los lubricantes llegan al sitio, deben etiquetarse con la fecha de llegada. También se deben seguir de cerca los métodos de almacenamiento PEPS/FIFO (primero en entrar, primero en salir). Este método trae los lubricantes más antiguos al frente de la línea para que puedan usarse primero y mantiene los lubricantes recién llegados en la parte de atrás. Los lubricantes deben tener una vida útil predefinida y se debe implementar un procedimiento que aborde qué hacer si un lubricante se almacena en la planta por más tiempo que su vida útil.

R5M – Capacitación en recepción y almacenamiento de

Muchas veces se coloca al personal en puestos con altas expectativas, pero no se les brinda la capacitación adecuada para asegurarse de que tanto ellos como el programa tengan éxito. Desde el mismo momento en que los lubricantes se llevan a la planta, el personal que los manipula debe estar capacitado para realizar las tareas que se le asignen. La capacitación con la ayuda de procedimientos ayudará a garantizar que todas las tareas se realicen correctamente.

Algunos ejemplos de capacitación en recepción y almacenamiento pueden incluir:

  • Gestión de inventarios
  • Manejo seguro de lubricantes
  • Toma de muestras de lubricantes nuevos
  • Control de contaminación en el almacenamiento y manejo de lubricantes

R6K – KPI de recepción y almacenamiento de lubricantes

Para medir y realizar un seguimiento del éxito de las prácticas de recepción y almacenamiento de lubricantes, se deben utilizar indicadores clave de desempeño (KPI, por sus siglas en inglés). Los KPI mostrarán dónde está fuerte el programa y también proporcionarán evidencia sobre dónde el programa podría necesitar más atención. Hay algunas medidas diferentes que se pueden tomar en este ciclo de vida del lubricante.

Un porcentaje de las entregas de lubricantes nuevos que lleguen de acuerdo con los estándares de la planta ayudará a calificar al proveedor de lubricantes. Si los objetivos de limpieza del lubricante para las nuevas entregas se cumplen constantemente, entonces probablemente mantendría al proveedor. Sin embargo, si los lubricantes no cumplen con los estándares, podría considerar buscar un proveedor diferente. Mantener una medición de la rotación del inventario de lubricantes puede ayudar a redefinir los volúmenes mínimos y máximos de lubricante necesarios en la planta. Los KPI de capacitación pueden ayudar a determinar si se necesita capacitación y cuándo para mantener un programa exitoso.

Éxito en la recepción y almacenamiento de lubricantes

En la etapa de recepción y almacenamiento del lubricante hay muchos factores clave que pueden ayudar a que un programa de lubricación sea exitoso. Para lograr esto, se deben considerar partes interesadas cruciales, como el proveedor de lubricantes, el personal del almacén y los técnicos de lubricantes. La capacitación y los procedimientos detallados que explican cómo se deben realizar las tareas y cómo proteger la salud de un lubricante son cruciales para cualquier gran programa de lubricación y para la confiabilidad general de cualquier planta.