Cuando la mayoría de las personas piensan en la seguridad, generalmente consideran su responsabilidad personal de mantenerse seguros. En cualquier planta que visito, la seguridad generalmente se encuentra entre los primeros temas discutidos, y casi siempre está dirigido a las acciones individuales que deben realizarse.
Esto incluye qué equipo de protección personal (EPP) usar, qué áreas evitar, qué sirenas o alarmas se deben tener en cuenta, cuál es el plan en caso de incendio o clima severo y otros temas relacionados. Muchas instalaciones incluso tienen implementado el uso de insignias o calcomanías en algún sitio visible de su EPP que muestran que se ha completado una sesión o entrenamiento de seguridad requerido.
Sin embargo, en lo que respecta a las tareas específicas asociadas con un programa de lubricación, la capacitación y los conocimientos generales sobre seguridad en la mayoría de las plantas son insuficientes. La seguridad debe ser la máxima prioridad y el diseño del programa de lubricación debe formar parte de esta priorización.
Al establecer una cultura de seguridad en torno a su programa de lubricación, hay seis elementos principales por considerar: seguridad general, capacitación, almacenamiento, manejo, monitoreo del lugar de trabajo y disposición de aceite usado y materiales contaminados.
Seguridad general
Trabaje dentro de los programas de seguridad existentes en su sitio. Aproveche las reglas y regulaciones que se aplican actualmente y decida cómo se aplican a las prácticas de lubricación. Su empresa ya se ha comprometido con la seguridad y el bienestar de los empleados, y determinar cómo sus acciones encajan en estas prácticas existentes contribuirán en gran medida a su éxito.
Por ejemplo, muchos puntos de muestreo de aceite o puntos de relleno pueden estar en ubicaciones difíciles de alcanzar. Es probable que cuente con pautas sobre cómo acceder a esos puntos de forma adecuada, como la protección contra caídas para trabajar en altura o cómo colocar una escalera para alcanzar una serie de tuberías. Incorpore el marco de seguridad actual en su lugar de trabajo, desde EPP hasta limpieza y cualquier otra cosa que el equipo de salud, seguridad y medio ambiente (HSE, por sus siglas en inglés) haya establecido para garantizar la seguridad general de la empresa.
También debe colaborar con su equipo de HSE para aportar conocimientos sobre lubricación a las normas de seguridad vigentes. Ayúdelos a identificar peligros y evaluar riesgos en aspectos específicos de la lubricación.
La lubricación se utiliza para facilitar el movimiento de la maquinaria, y por definición, la maquinaria en movimiento es peligrosa. Realice un estudio exhaustivo para examinar los riesgos en el lugar de trabajo, como la distribución del área, así como los riesgos asociados a las actividades, como la maquinaria específica utilizada y los riesgos ambientales, como presencia de polvo y combustible. Cree procedimientos escritos para las actividades de lubricación, al igual que para otras tareas de mantenimiento o de salud, seguridad y medio ambiente.
Capacitación
Brinde capacitación en seguridad con regularidad. Además de incorporar las prácticas actuales de HSE en su programa de lubricación, también debe capacitar a todo el personal en los detalles de la seguridad relacionada con la lubricación. Para muchos, esta será solo una capacitación general y puede añadirse al entrenamiento de actualización anual para el equipo de HSE, similar a la de espacios confinados o protección auditiva.
Quienes participan más activamente en la lubricación necesitarán una capacitación en seguridad más completa. Es fundamental conocer la ubicación de los lubricantes utilizados e identificarlos mediante las hojas de datos de seguridad (SDS, por sus siglas en inglés). Considere incluir sesiones prácticas de capacitación sobre la lectura y contenido de las SDS. También, entrene al personal en la toma de muestras y ejecución de las tareas de drenado/relleno.
Algunas buenas reglas generales para impartir capacitación serían para los empleados recién contratados (seguridad general y específica del puesto según sea necesario), cuando un empleado cambia de puesto o se le asignan diferentes responsabilidades de lubricación, o cuando se realiza un cambio o implementación en los procesos, como la incorporación de un nuevo tipo de lubricante, el uso de un nuevo equipo de lubricación o la introducción de algún otro peligro o condición. También se debe ofrecer capacitación de actualización según las necesidades de la empresa o el grupo, o según lo establezca la normativa (al menos una vez al año).
Almacenamiento
Como dice el refrán, más vale prevenir que curar. Almacenar y contener adecuadamente los aceites y grasas contribuirá en gran medida a la seguridad de su programa de lubricación. No existe una única forma correcta de almacenar lubricantes de forma segura, pero existen muchas prácticas incorrectas para gestionar su almacenamiento. Los factores comunes que contribuyen a la inseguridad de los lubricantes almacenados son tan simples como la exposición a la intemperie o el almacenamiento en zonas de mucho tráfico. La lluvia y la exposición a luz solar directa pueden corroer los contenedores de lubricante y otras partes metálicas, como tuberías y conexiones. La corrosión puede provocar fugas de lubricante o salida de vapores de los contenedores de almacenamiento.
La exposición al medio ambiente también puede dañar los lubricantes. El aceite dañado que se bombea a través de los sistemas puede provocar fallas prematuras de la máquina y, posiblemente, una falla catastrófica, lo cual es mucho más alarmante para la mayoría de los trabajadores que ver una capa de aceite en los desagües ambientales.
Diseñe su almacenamiento de lubricantes para prevenir derrames o fugas, manteniéndolos en el interior y lejos de zonas de alto tráfico o tuberías con fugas o ventilación, como purgas de vapor. Guarde las herramientas y lubricantes en contenedores pequeños, como las grasas, en compartimentos especialmente diseñados para evitar incendios o su contaminación. Podría ser necesario contar con ventilación adicional o monitoreo de la atmósfera para cumplir con las normativas de calidad del aire.
Siga todas las directrices establecidas por la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) y la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA, por sus siglas en inglés) u otros organismos locales en su país respectivo, en relación con el almacenamiento de lubricantes, incluyendo contenciones de aceite, tipos de drenajes aprobados, cómo estibar y colocar los contenedores, los sistemas de extinción de incendios y requisitos de ventilación. Colabore estrechamente con su equipo de HSE para garantizar que cualquier cambio en su programa de lubricación tenga en cuenta estas regulaciones.
En la ilustración a continuación, se pueden observar muchas de estas prácticas de seguridad en el trabajo. Las luces y el sistema eléctrico son a prueba de explosiones, se ha instalado un sistema de ventilación en el techo, se emplea un sistema de extinción de incendios, el piso está sellado para evitar filtraciones al suelo y hay un contenedor adecuado para desechar trapos y otros residuos.
Figura 1. Ejemplo de un cuarto de lubricación adecuado
Manejo
Aunque muchos lubricantes no son tóxicos, algunos pueden contener trazas de minerales o ingredientes que pueden causar reacciones o lesiones si se manipulan incorrectamente. Lea la SDS del lubricante en cuestión y mantenga copias disponibles para los trabajadores que trabajen en el área; asegure que estén escritas en el idioma local.
En la Tabla 1 se enumeran algunos tipos comunes de clasificación de lubricantes, con información aproximada sobre su toxicidad. Además, el Instituto Americano del Petróleo (API, por sus siglas en inglés) ha clasificado todos los lubricantes en uno de cinco grupos con advertencias específicas. Se ha identificado que los lubricantes del Grupo I presentan suficiente evidencia de carcinogenicidad en humanos.
El componente cancerígeno se denomina hidrocarburo aromático policíclico, también conocido simplemente como aromático. Si en sus instalaciones se manipulan lubricantes del Grupo I, asegúrese de tomar precauciones adicionales, como carteles grandes u otras señales de advertencia, para mantener alejados a los miembros del equipo que no estén familiarizados con el tema.
Tabla 1. Riesgos a la salud de algunos lubricantes
De igual manera, se ha identificado que los lubricantes del Grupo II pueden ser cancerígenos para los animales. Si bien no son tan peligrosos como los del Grupo I, estos lubricantes requieren las mismas precauciones y advertencias. Los lubricantes de los Grupos III y IV han sido tratados para eliminar la mayoría de los compuestos aromáticos, pero algunos componentes aún pueden ser preocupantes.
Por último, los lubricantes del Grupo V están compuestos por ésteres, poliglicoles y siliconas modificadas químicamente. En este grupo, se debe prestar atención a los ésteres fosfatados, ya que estos compuestos son los que tienen mayor potencial de causar daño a los humanos. Las reacciones alérgicas también son comunes a los compuestos de trifenilfosfato.
Mantenga a mano el EPP adecuado, como guantes impermeables, gafas protectoras, protectores faciales u otros equipos de seguridad. Se deben adoptar prácticas que ayuden a prevenir derrames, fugas o uso excesivo, como el uso de un carro de filtración con medidor de flujo y conexiones rápidas para transferir o llenar el aceite desde el contenedor. Al tomar muestras, utilice un reductor de presión si el aceite normalmente tiene una presión manométrica superior a 100 libras por pulgada cuadrada (psi, por sus siglas en inglés).
Las grasas también requieren precauciones de manejo específicas. Estos lubricantes tienden a asentarse en el envase cuando se almacenan a bajas temperaturas y podrían requerir un calentamiento previo. La grasa no debe calentarse manualmente a más de 24 °C ni con ningún tipo de llama. Además, nunca sujete el acoplador de la pistola de engrasar con la mano durante la aplicación y considere usar pistolas de engrasar equipadas con válvula de alivio de presión; evite las pistolas neumáticas en situaciones de alto riesgo.
Monitoreo del lugar de trabajo
Después de cualquier actividad de lubricación, como drenado, cambio o llenado, revise siempre el lugar de trabajo y la máquina. Busque fugas o derrames. Es posible que un sello o tapa no se haya reinstalado correctamente. Es posible que se haya acumulado polvo o residuos en una pequeña zona que pasó desapercibida durante el mantenimiento y que ahora representa un peligro potencial.
Quizás desee programar la monitorización de la lubricación. Observe cómo el personal de mantenimiento u operaciones planifica y ejecuta la actividad de lubricación diariamente. Esto permite mejorar los procesos y ayuda a corregir las deficiencias en la capacitación y las prácticas de seguridad.
Incluya el área de almacenamiento de lubricantes en cualquier limpieza grupal de la planta para que el personal se familiarice con el equipo, así como con el uso y almacenamiento de las herramientas y los lubricantes. Esto no solo contribuye a la seguridad del área gracias al mantenimiento adecuado del equipo, sino que también garantiza la seguridad ante otros problemas, como resbalones y tropiezos.
Disposición de aceite usado y materiales contaminados
Los lubricantes usados que están a la espera de ser desechados son tan importantes como el almacenamiento adecuado del aceite nuevo, o incluso más. El aceite usado puede contener contaminantes o aditivos caducados y presentar propiedades químicas diferentes a las del aceite nuevo. Los lubricantes usados suelen estar mezclados y pueden tener puntos de inflamación diferentes a los del aceite nuevo. Almacene el aceite usado en un área separada del aceite nuevo y siga las normas locales de salud, seguridad y medio ambiente (HSE) para la combinación de diferentes tipos de aceite de desecho u otros productos, como materiales contaminados con aceite.
Para los filtros usados, la mejor práctica es separar la parte metálica para reciclarla, comprimir el medio filtrante para eliminar el aceite y desecharlo en un contenedor para aceite usado. Esto reduce el riesgo de incendio al desechar el filtro completo en la basura. Deseche los trapos contaminados con grasa o aceite en contenedores adecuados y no permita que se acumulen ni se conviertan en un peligro. Al limpiar la maquinaria y herramientas de lubricación, utilice disolventes o jabones aprobados y asegúrese de que el agua residual se deseche en un desagüe ambiental aprobado.
En resumen, almacene sus lubricantes correctamente, manipúlelos adecuadamente, deséchelos correctamente, revise su lugar de trabajo, siga todas las pautas de seguridad específicas del sitio y capacítese según el estándar que desea que cumpla el programa. En la mayoría de las empresas y lugares de trabajo, la seguridad es la máxima prioridad. La realización de tareas de lubricación no debería ser la excepción. Adopte deliberadamente una mentalidad de seguridad prioritaria para planificar, ejecutar y evaluar todas las tareas de lubricación en su planta.
Daniel Rader, Noria Corporation. Traducción por Roberto Trujillo Corona, Noria Latín América




