Noria Corporation. Traducción por Francisco Javier Castillo Olazarán, Noria Latín América

El término «consolidación» es muy popular, especialmente cuando se trata de reducir la cantidad de lubricantes en una instalación industrial. La idea es que podemos mitigar los riesgos de usar accidentalmente un lubricante incorrecto reduciendo el número total almacenado. También es posible mejorar nuestro poder adquisitivo comprando más de un lubricante específico en vez de cualquier otro desconocido. Es aún más tentador reducir los niveles de inventario de lubricantes únicos de un solo uso que solamente se pueden usar para una aplicación muy específica. Este procedimiento está en marcha en innumerables plantas en todo el planeta en cualquier momento, algunas lideradas por un equipo de trabajo de la misma planta, otras con la ayuda de consultores externos y proveedores de lubricantes. Si bien los esfuerzos de consolidación son necesarios para ahorrar dinero y reducir accidentes, la grasa suele ser el foco de una consolidación exagerada.

La mayoría de las instalaciones examinan detenidamente cada componente que trabaja con aceite para asegurarse de que el lubricante seleccionado pueda satisfacer las demandas del equipo y aún así estar lubricado apropiadamente. Mientras tanto, los componentes lubricados con grasa ​​rara vez se examinan y la consolidación de la grasa se realiza de manera burda, lo que a menudo da como resultado una lubricación subóptima para muchos componentes críticos. Si bien una planta puede estar satisfecha con una reducción general de aceites de 25 a 15, con bastante frecuencia encontramos que la misma planta no está satisfecha con la consolidación de grasa hasta que solo quedan de dos a cinco de estas. Los aceites están formulados de manera única para manejar ciertas tensiones en la operación, ya sea de la máquina o del medio ambiente; esto mismo pasa en las grasas. En general, se entiende que una máquina que opera en entornos hostiles puede utilizar un aceite formulado de mayor calidad o incluso una opción sintética. Sin embargo, si en esa misma máquina observamos las grasas que se tiene en uso, comúnmente no concuerdan con este tipo de situaciones.

Parte de este problema proviene de la dudosa reputación de la grasa, ya que la gran mayoría desconoce de qué está hecha o incluso cómo funciona. Sabemos que las grasas están formuladas con aplicaciones específicas en mente y están hechas del mismo aceite base y aditivos que los aceites lubricantes, pero muchos compradores caen presos del encanto de la grasa «multipropósito». Una vez que se etiqueta de esa manera a una grasa, algunos lo toman como si tuviese un sello de aprobación para que esa grasa se pueda utilizar prácticamente en todas partes.

Esto no podría estar mas alejado de la verdad.

Para comprender cómo se introdujo el término “multipropósito” y por qué es tan frecuente en la nomenclatura de las grasas, debemos comprender cómo se especifican y prueban las grasas. La máxima autoridad respecto a las grasas es el Instituto Nacional de Grasas Lubricantes (NLGI, por sus siglas en inglés), un conjunto de miembros compuesto por fabricantes de lubricantes, investigadores, consultores y consumidores. Este conjunto es un grupo de trabajo que ayuda a crear estándares y a compartir información técnica entre todos sus miembros. Como tal, el NLGI jugó un papel decisivo en la creación de un estándar de grasa para grasas automotrices conocido como ASTM D 4950, que definió las características de desempeño y las especificaciones para las grasas utilizadas en aplicaciones para chasís y rodamientos de ruedas.

Estas grasas fueron denotadas con una serie de letras que correspondían con su función. El prefijo «L» se eligió para aplicaciones en chasís, mientras que «G» se eligió para rodamientos de ruedas. Se caracterizaron además por una segunda letra que coincide con la severidad del servicio. Para el chasis, LA significa de uso liviano, LB para uso severo y luego una escala similar para rodamientos de ruedas desde GA a GC. Hay un conjunto de pruebas de desempeño que debe cumplir la grasa para lograr estas calificaciones, pero al principio fue evidente que una sola grasa podría funcionar correctamente en ambas aplicaciones y, por consiguiente, pasar las especificaciones y pruebas tanto para el chasís como para los rodamientos de las ruedas. En consecuencia, estas grasas se comercializaron y se conocieron como grasa “multipropósito” y tenían la doble certificación GC-LB. Esta nomenclatura se quedó, y ahora, simplemente haciendo una búsqueda rápida en Internet de grasa multipropósito, usted encontrará una enorme cantidad de resultados de múltiples vendedores deseando que compre su producto. Es importante tener en cuenta que la expresión «multipropósito» no tiene una definición formal, por lo que se trata principalmente de un término de mercadotecnia común que se utiliza para definir una grasa que puede funcionar para múltiples aplicaciones.

Pensemos en nuestro equipo de trabajo de consolidación que está sentado en una sala de conferencias revisando las hojas de datos técnicos de los lubricantes y los manuales de la máquina para determinar el mejor lubricante para usar en ella, cuando de repente se encuentran con una grasa que figura como multipropósito. Esto es como un regalo caído del cielo, ya que se ajusta perfectamente con lo que esperamos hacer: encontrar un lubricante que funcione bien en múltiples aplicaciones sin sacrificar la salud de la máquina. Observando los manuales de la máquina, todo lo que recomiendan es usar una grasa de litio NLGI 2, por lo que seguramente esta grasa multipropósito funcionará bien. Desafortunadamente, sin un estándar industrial, estas grasas pueden variar ampliamente en su desempeño, así como en sus propiedades químicas y físicas.

“Multipropósito” se ha convertido en una denominación tan normal de la grasa que ha confundido aún más el problema de la consolidación en exceso. Al examinar los catálogos de grasas de tres diferentes fabricantes de lubricantes, se obtuvieron más de una docena de productos que utilizan el término «multipropósito» en la descripción de sus grasas. Cuando se compararon entre ellas, había una gran variedad de espesantes diferentes, una amplia gama de aceites base y diferentes paquetes de aditivos. Muchas eran grasas con espesante de litio o de litio complejo, pero algunas eran de aluminio complejo e incluso poliurea. La viscosidad del aceite base varió desde el extremo inferior de un ISO 100 hasta un ISO 460. Algunas tenían aditivos sólidos como el molibdeno, mientras que otras estaban formuladas para resistir el lavado con agua. Por lo tanto, seleccionar una grasa basándose únicamente en un término de mercadotecnia podría tener efectos desastrosos para nuestra máquina.

Basta solo con mirar las viscosidades de las grasas para inquietarse. Lo típico en una planta industrial es que se utilice el mismo lubricante en la mayoría de los rodamientos lubricados con grasa ​​independientemente de la carga, la velocidad o el entorno. Esto significa que el ventilador de techo que funciona a más de 1000 rpm recibirá la misma grasa que el rodamiento del transportador que funciona a 100 rpm. Sin duda alguna, la selección de una grasa multipropósito conducirá a una película lubricante mucho menos que óptima en la mayoría de los casos. Por lo tanto, debemos ser más diligentes al especificar qué grasa usar en cada aplicación. Si bien esto puede requerir el uso de más tipos de grasas diferentes en la planta, la maquinaria será más confiable y operará con un mayor grado de eficiencia. Habitualmente, las grasas se consolidan en exceso debido a un problema derivado de las personas, no a un problema derivado de los lubricantes. Hay distintas maneras para evitar la contaminación cruzada de grasas, y la mayoría de ellas se centran en la apropiada educación de su equipo de lubricación. También necesitamos tener una especificación más técnica para las grasas que vamos a utilizar, en lugar de términos genéricos que ocasionen que la compra se desvíe de nuestro producto ideal.

Al escribir una especificación de grasa se deben considerar todos los aspectos únicos de esta para asegurar que, si nuestro proveedor cambia, aún podemos obtener el mismo nivel de desempeño del siguiente lubricante elegido. Algunos elementos por considerar en su especificación de grasa para cada componente de la máquina son:

  • Grado NLGI
  • Tipo de espesante
  • Tipo de aceite base
  • Viscosidad del aceite base
  • Punto de goteo
  • Resistencia al lavado con agua
  • Características EP/AW
  • Estabilidad a la oxidación
  • Bombeabilidad
  • Protección contra herrumbre

Además de esta lista, se deben considerar otras propiedades exclusivas de la aplicación.

El NLGI está también trabajando para expandir la especificación y lograr un estándar que pueda comenzar a abordar las deficiencias en esta área. El nuevo estándar pretende dividir esta categoría en formulaciones más distintas de las grasas para manejar aplicaciones más demandantes, como la alta presencia de agua, carga, agua salada y extensión de vida. Estas clasificaciones futuras serán más granulares y permitirán una tolerancia más estricta que lo que es actualmente la norma del mercado.

Si bien hay opciones disponibles para reducir la cantidad de grasas en uso, se debe pensar y considerar cuidadosamente para evitar la consolidación en exceso y la subsiguiente lubricación subóptima para estos componentes lubricados con grasa. Después de todo, no todas las grasas son iguales, independientemente de lo que la descripción pueda aparentar.

Las nuevas certificaciones NLGI eliminan la confusión

El NLGI ha visto la necesidad de contar con especificaciones de grasa actualizadas y actualmente está trabajando estas especificaciones junto con los criterios de pruebas de desempeño. Si bien persistirán las certificaciones tradicionales de rodamientos de ruedas y chasís, se crearán nuevas certificaciones para segmentar aún más las grasas, rompiendo el enfoque “polivalente”. La grasa multipropósitos de alto desempeño (HPM) es la primera de estas nuevas certificaciones. Sirve como una especificación central y tiene etiquetas de desempeño adicionales para designar aún más una aplicación de grasa específica. Estas etiquetas incluyen resistencia al agua (HPM + WR), resistencia a la corrosión por agua salada (HPM + CR), alta carga (HPM + HL) y baja temperatura (HPM + LT). No hay un límite para las etiquetas que puede tener una grasa, por lo que es posible que una formulación logre múltiples etiquetas en función de su desempeño en las pruebas. Este es sin duda un gran paso hacia adelante y ayuda a garantizar que el lubricante seleccionado sea el correcto para la aplicación, por lo que guía estas certificaciones de grasas a la era moderna.

Para obtener más información sobre estas certificaciones, especificaciones y pruebas, puede visitar el sitio web de NLGI aquí: https://www.nlgi.org/about-us/high-performance-multiuse-grease/