Noria Corporation. Traducción por Roberto Trujillo Corona, Noria Latín América

“¿Por qué algunas personas usan fluido de transmisión automática para sustituir el aceite de compresor en ciertas unidades de compresores portátiles? ¿Cuáles son los inconvenientes de este cambio?”

El fluido de transmisión automática (ATF, por sus siglas en inglés) es un lubricante común que se encuentra en muchos compresores. Aunque el uso de un aceite diseñado para aplicaciones automotrices en equipos industriales podría causar cierta preocupación, esta combinación particular de necesidades de equipos y propiedades lubricantes está bien alineada. Muchas de las mismas características de desempeño que hacen que el ATF sea ideal para transmisiones también lo hacen muy adecuado para los rigores de un sistema de compresor.

Dentro de una transmisión, el lubricante debe realizar una variedad de tareas, como enfriar las piezas, mantenerlas libres de depósitos, servir como medio hidráulico, reducir la fricción y el desgaste, y resistir una ruptura bajo el estrés de la operación. Por lo tanto, muchos ATF están formulados con aceites base robustos y paquetes de aditivos mejorados que contienen agentes antidesgaste, antioxidantes, detergentes y demulsificantes. Esto permite que los ATF tengan largos intervalos de servicio y se cambien solo después de miles de kilómetros de manejo.

Muchos de estos mismos esfuerzos existen dentro de los compresores. Nuevamente, el fluido debe resistir la descomposición en presencia de calor, ya que los aceites que se descomponen pueden provocar la formación de depósitos en las áreas de alta temperatura del compresor. La detergencia que se encuentra en un ATF ayuda a reducir estos depósitos, lo que da como resultado piezas internas más limpias y un compresor más eficiente. Además, a medida que el gas se comprime, se introduce en el aceite, lo que podría causar oxidación y falla prematura del aceite. Los ATF tienen aceites base y antioxidantes que resisten este tipo de degradación, lo que permite intervalos de drenado más largos y propiedades lubricantes más consistentes durante la vida útil del aceite.

Si bien puede parecer que un ATF podría funcionar bien en todas las aplicaciones, hay algunos inconvenientes o riesgos que deben considerarse. Como con la mayoría de los lubricantes, existe la posibilidad de incompatibilidad entre el lubricante en servicio y el nuevo aceite que se agrega al sistema. Para los ATF, no solo el aceite base podría causar problemas de incompatibilidad sino también los aditivos. Los ATF suelen tener aceites base sintéticos, por lo que siempre debe realizar un lavado completo antes de usarlos en aplicaciones de compresores.

Algunos fabricantes de compresores tienen pautas estrictas sobre qué aceite debe usarse durante el período de garantía. Si su compresor todavía está en garantía, evite cambiar los lubricantes. A pesar de que un ATF puede funcionar perfectamente, anular una garantía podría ser más costoso que cualquier ahorro logrado al usar un lubricante más barato.