El desgaste abrasivo puede causar una reacción en cadena en la maquinaria lubricada. La típica reacción en cadena es: las partículas abrasivas entran al lubricante, se introducen entre las superficies de contacto y son comprimidas; por la carga y presión se endurecen al desintegrarse, produciendo más partículas que ahora son más duras. Estas partículas endurecidas vuelven a entrar entre las superficies en contacto y se repite el ciclo, con el agravante de que las partículas que se generan son más duras (más abrasivas). Las partículas continuarán causando daño hasta ser removidas por filtración o hasta que la máquina falle.