Noria Corporation. Traducido por Roberto Trujillo Corona, Noria Latin America

«¿Qué pasaría si usara lubricantes incorrectos en su vehículo? ¿Habría algún daño significativo a corto o largo plazo?»

Cuando se trata de lubricantes automotrices, la gente generalmente piensa en el aceite del motor y el fluido de la transmisión. Ambos lubricantes tienen la tarea de reducir la fricción, limpiar y enfriar los componentes de la máquina. También están formulados con bases lubricantes y aditivos de buena calidad para realizar las tareas previstas.

Aquí es donde terminan las similitudes, ya que hay una serie de diferencias en su formulación, propiedades físicas e intervalos de cambio. También hay diferentes marcas, grados y designaciones en estos lubricantes. En resumen, necesita saber qué requiere el vehículo y qué está comprando.

Los fluidos de transmisión varían según el fabricante del vehículo, el tipo de transmisión y las condiciones de operación. La regla es nunca mezclar estos fluidos, ya que la incompatibilidad podría tener efectos secundarios desastrosos en la transmisión. Entre los daños a corto plazo puede presentarse un efecto de deslizamiento de engranajes o embragues, mientras que en los daños a largo plazo podría presentarse una falla catastrófica de la transmisión.

En lo que respecta al aceite de motor, hay muchas más opciones en el mercado de estos aceites que para cualquier otro lubricante automotriz. Esto puede generar confusión sobre qué comprar y qué necesita su vehículo. Con demasiada frecuencia, los consumidores compran aceite para su automóvil basándose principalmente en el precio. Como es el caso con la mayoría de los artículos de consumo, usted realmente obtiene lo que paga.

La viscosidad es la propiedad física más importante de un lubricante. Para aceites de motor, existen numerosos grados de viscosidad. La selección del grado de viscosidad incorrecto es el error más común de un lubricante para una máquina. Hay muchos mitos acerca de la selección de viscosidad, como el pensar que un motor que ha operado por 100,000 kilómetros por fuerza requiere que se emplee un aceite de mayor viscosidad.

Si el lubricante seleccionado tiene una viscosidad demasiado baja, se obtendrá una película lubricante más delgada, lo que puede producir un desgaste considerable del motor. Si el lubricante tiene una viscosidad demasiado alta, puede provocar flujo insuficiente de aceite y un mayor arrastre viscoso, lo que da como resultado una pérdida de eficiencia. Ambas situaciones tendrán efectos adversos en la máquina a corto y largo plazo.

Un factor que a menudo se pasa por alto es la designación de servicio del aceite de motor. Tenga en cuenta que existen diferencias claras en la formulación entre motores a gasolina y diésel. Entre las diferencias están el tipo de base lubricante y los paquetes de aditivos.

La designación de servicio también revela si el aceite está formulado para el año apropiado del motor. Algunos aceites que se venden ya están considerados obsoletos y no protegen los motores modernos; incluso se han presentado varias demandas en este sentido. Si bien no existe una ley que prohíba la venta de estos aceites, todo se reduce a la conciencia de los consumidores para evitar poner un lubricante incorrecto en sus vehículos.