Noria Corporation. Traducción por Roberto Trujillo Corona, Noria Latín América

«Hace poco decanté un poco de aceite para motor diésel en un tambor de 208 litros y lo pesé. Pesaba 197 kilogramos. Luego sellé el tambor. Después de una semana, volví a pesar el tambor y descubrí que pesaba solo 185 kilogramos. ¿Dónde está el peso perdido? «

Todos los aceites están sujetos a pérdidas por evaporación, algunos más que otros. En determinadas circunstancias, esto puede tener efectos desastrosos en su equipo. Una forma de determinar la pérdida por evaporación de los aceites de motor es con la prueba de volatilidad Noack (ASTM D-5800).

Este problema puede deberse a varios factores. Uno de los primeros mitos acerca de los cilindros (tambores) de aceite es que pueden sellarse completamente. Si un tambor se almacena en un área que tiene cambios de temperatura, por ejemplo, altas temperaturas durante el día y bajas temperaturas durante la noche, se produce un proceso de respiración a través de los tapones en la parte superior del tambor. Si el sol calienta el tambor, el aceite puede comenzar a evaporarse. A medida que aumenta la presión dentro del tambor, el aire en el espacio superior sale a través del respiradero, llevándose consigo parte del aceite evaporado.

Si bien esto puede parecer descabellado, sucede. Muchos operadores de equipos y técnicos de lubricación tienen máquinas que requieren rellenos de aceite todos los días. Estas máquinas no tienen fugas, simplemente funcionan a una temperatura lo suficientemente alta como para que el aceite se evapore con el tiempo.

Además de que la evaporación reduce el volumen de aceite, también hay cambios en las propiedades físicas del lubricante que queda. Quizás el mayor problema asociado con la pérdida por evaporación es el cambio en la viscosidad del lubricante restante. Las fracciones más ligeras, o moléculas más pequeñas, son las primeras en evaporarse. A medida que abandonan el fluido, se produce un cambio en el tamaño molecular promedio del aceite restante. Este cambio se inclina más hacia las moléculas más pesadas y, por lo tanto, la viscosidad aumenta en consecuencia.

Este aumento de viscosidad puede afectar qué tan bien se lubrica la máquina. Puede provocar una disminución en la tendencia de salpique del aceite en las cajas de engranajes y rodamientos, y puede restringir el flujo de aceite en los sistemas de circulación. Ninguno de estos escenarios es deseable cuando se trata de confiabilidad de la máquina.

Entonces, si bien los aceites pueden sufrir una pérdida por evaporación, generalmente los más susceptibles a este fenómeno son los menos refinados y que contienen un mayor número de fracciones más ligeras. Lo más probable es que la caída de peso que experimentó fue causada por este proceso.