Roberto Trujillo Corona, Noria Latín América

“Recientemente cambiamos de taller de reparación de motores. Desde que cambiamos, una gran cantidad de rodamientos han fallado, por lo general apenas unos meses después de regresar el motor a servicio. Para la mayor parte, esas fallas han sido atribuibles a inadecuada lubricación. Inspeccionando más a fondo, la grasa aparentaba haberse adelgazado hasta tener una consistencia casi líquida. Sospechamos que el taller de reconstrucción de motores está utilizando una grasa inferior a la que utilizamos en nuestros motores eléctricos, pero ellos aseguran que están empleando una grasa sintética de calidad Premium. ¿Cuál es su opinión?”

Sin más detalles, es difícil atribuirle una causa raíz de falla. Sin embargo, en lo que se refiere a las grasas, uno de los problemas más comúnmente identificados es la incompatibilidad entre diferentes tipos de grasas hechas de distintos espesantes.

Para la lubricaicón de motores eléctricos las grasas de uso más común son las hechas con espesante de jabón de litio complejo o a base de poliurea. Aunque cualquiera de estas grasas pueden emplearse en esta aplicación, comúnmente son consideradas incompatibles entre sí y no deberían mezclarse al menos hasta que se hayan efectuado pruebas de compatibilidad.

Para evitar ese tipo de problemas, es aconsejable que el taller de reparación de motores emplee la misma grasa que usted planea utilizar para reengrasar los rodamientos, o en el último de los casos, que le comuniquen con exactitud el tipo y marca de grasa empleado, para que usted pueda determinar si existe algún riesgo serio de compatibilidad entre las dos grasas.

También es aconsejable proveerle al taller de reconstrucción un envase de grasa de la que usted utiliza para sus rodamientos cada vez que envíe un motor a reconstruir para evitar esas situaciones.