Autor: Jaime De Luque – Consultor para Noria Latam.

COVID 19 en nuestras máquinas

¿Y si las máquinas también se pudieran contagiar con COVID 19? Su rendimiento disminuiría, comenzaría a presentar fatiga (en sus piezas), tos (ruidos ocasionados por vibraciones o contactos metal-metal) y/o fiebre (incremento en su temperatura).

Los síntomas de hecho no suenan fuera de contexto, ¿cierto? Un cantidad importante de plantas y los equipos que operan en ellas, ya presentan estos síntomas y un cierto porcentaje incluso estará en riesgo de fallecer rápidamente (falla funcional).

¿Qué tal que el modo de contagio fuera “gotículas” (partículas sólidas y agua) presentes en lubricantes contagiados?

Que estas gotículas entraran en contacto con el lubricante durante labores de transporte, transvase, almacenamiento y manipulación, pasando a su vez a los equipos durante cambios de aceite, reengrase, rellenos, muestreos y demás tareas asociadas a lubricación o mantenimiento. Que fueran imposibles de detectar a simple vista y se esparcieran fácil y rápidamente en el lubricante que, a su vez, al aplicarse las llevara a entrar en contacto con todas las piezas críticas del equipo.

Imagino que muchos ya adivinan a dónde quiero llegar con estas suposiciones, pero por lo pronto sigamos con el ejercicio.

Ante esta pandemia en la maquinaria, también tendríamos que tomar medidas de bioseguridad (acciones de mantenimiento proactivo) y tomar pruebas (muestreo de lubricantes) a lubricantes almacenados y máquinas sospechosas de estar expuestas al virus. Luego del análisis y  con base en el resultado habría que tomar medidas para tratar el contagio de la máquina y el lubricante (acciones de mantenimiento) y a la vez evitar que entre en contacto con otros equipos. ¿Cómo evitamos entonces que los lubricantes se contagien?, y si contagiados, ¿cómo evitamos que el virus se esparza entre los demás equipos?

Tal como en nuestra nueva normalidad tenemos que usar tapabocas, máscaras y guantes, implementar distanciamiento social, monitorear nuestra temperatura, lavarnos las manos frecuentemente e incluso aislarnos, para el caso de nuestros lubricantes y las máquinas deberían implementarse también acciones y elementos de protección que eviten el contagio. Por supuesto estamos hablando de lubricantes, y por llamativo que pudiera verse un balde de aceite con tapabocas o un cartucho de grasa con máscara, las medidas a tomar para estos van más enfocadas a una óptima gestión del almacenamiento y manipulación de los lubricantes en nuestras instalaciones.

Sin embargo, siguiendo este ejercicio de llevar lo que nos está sucediendo a nuestra gestión de los lubricantes, veamos qué tan similares pueden llegar a ser las mismas medidas:

 

Humano

Maquinaria

Función

Tapabocas Filtración (que debe ser adecuada al igual que con la selección del tapabocas a utilizar) Permitir el acceso de aire, pero limpio y seco.
Máscaras Contenedores protegidos y herméticos Evitar el ingreso de contaminantes
Guantes y trajes Accesorios de exclusión de contaminantes en los equipos Evitar la contaminación por contacto y transporte
Distanciamiento Contenedores dedicados para cada tipo de lubricante y otras medidas para evitar contaminación cruzada

 

Mantener el contaminante lo más alejado del cuerpo o máquina reduciendo el riesgo de su ingreso.
Monitoreo de temperatura y pruebas Monitoreo de condición y análisis de lubricantes Encontrar síntomas para realizar acciones que limiten el riesgo y consecuencias.
Cuarentena preventiva Un almacén de lubricantes debidamente organizado, dotado y con procedimientos de acuerdo con las mejores prácticas. Mantener limpio el ambiente sin posibilidad de infección o contaminación externa.

 

 

De esta manera estaríamos protegiendo nuestros lubricantes y por ende nuestras máquinas. Por supuesto hay muchas otras medidas de control de contaminación y seguridad para el manejo de lubricantes, pero para fines de este artículo, me centro en las más básicas con la esperanza de que sean suficientes para promover una iniciativa de mejora en la gestión de sus lubricantes.

El mal manejo de los lubricantes es una pandemia que vienen sufriendo durante muchísimo tiempo nuestros equipos y el número de muertes (fallas de equipos) es altísimo. Muy a pesar de que muchos ya sabemos que es así, nos cuesta mucho el cambio.

Cuesta dejar atrás las malas prácticas o paradigmas típicos, el “aquí siempre se ha hecho así y todo está BIEN” se convierte en un obstáculo gigante que muchas compañías no logran superar.

Hemos logramos el “imposible” de cambiar significativamente y de golpe nuestro estilo de vida para protegernos ante el COVID 19, ¿por qué no cambiar de a poco el cómo manejamos nuestros lubricantes para proteger nuestros equipos?

Nota: Escribo este artículo mientras me encuentro aislado en una habitación de mi hogar a la espera del resultado de la prueba de COVID-19. Me motivó un mensaje de mi mentor Gerardo Trujillo en el que invita a reflexionar sobre las posibles correlaciones entre mantenimiento predictivo y el COVID 19.

Por mi parte soy muy afortunado de tener muy bajo riesgo pues mi “máquina” es joven y lleva un buen de mantenimiento (aunque tengo mucho por mejorar), pero definitivamente todos debemos fortalecer nuestras acciones de mantenimiento proactivo (los invito a seguir las medidas de prevención recomendadas por la OMS y sus autoridades locales) para cuidarnos y cuidar a los que están a nuestro alrededor.