Jeremy Wright, Servicios de tecnología avanzada. Traducción por Roberto Trujillo Corona, Noria Latín América

¿Qué conceptos erróneos de lubricación están perjudicando sus operaciones? Vale la pena dedicar tiempo a encontrar las respuestas. Abordar los problemas de lubricación puede brindar a cualquier instalación industrial importantes oportunidades financieras y un rápido retorno de la inversión (ROI, por sus siglas en inglés).

Mi carrera especializada como experto en lubricación me ha permitido viajar a muchas instalaciones de fabricación diferentes, que van desde la industria del acero hasta alimentos y bebidas, y todo lo demás.

En varias de estas plantas, he observado algunos conceptos erróneos clave sobre la lubricación que vale la pena señalar. Estos mitos pueden tener consecuencias extremas y, sin embargo, pueden remediarse fácilmente. A continuación, se presentan los tres principales mitos erróneos sobre la lubricación que pueden afectar su producción.

Mito # 1: Lubricar equipos industriales es simple y fácil.

Hecho # 1: Es un proceso muy detallado y complejo que requiere experiencia.

Esta idea errónea está profundamente arraigada en la cultura, por lo que es fácil ver por qué este mito es tan común. Hay un viejo dicho que dice que “el aceite es aceite y la grasa es grasa”. Esto no podría estar más lejos de la verdad. Existen infinitas posibilidades para las formulaciones de lubricantes, y cada una es ligeramente diferente y afecta a la máquina a su manera.

Aparte de la selección correcta de lubricante, está la aplicación real. ¿Qué tan difícil puede ser golpear algunos accesorios con una pistola de engrase? Lo “correcto” de la lubricación lo explican claramente: coloque el lubricante correcto en el lugar correcto, en el volumen correcto, con la frecuencia correcta y utilizando el procedimiento correcto. Si bien esto puede parecer simple, no lo es cuando se considera el volumen, la variedad y la complejidad de las tareas necesarias para mantener la maquinaria industrial debidamente lubricada.

Empiece por hacer las preguntas correctas. Considere cuántos equipos tiene en su planta. A continuación, observe cuántos componentes separados contiene cada uno y que involucran tareas relacionadas con el lubricante (por ejemplo, motores, cajas de engranajes, cojinetes lisos, acoplamientos, filtros, etc.).

¿Cuántas tareas de lubricación individuales están asociadas con cada uno de estos componentes? Tenga en cuenta que algunos componentes pueden requerir muchas tareas diferentes que van más allá de la simple aplicación de grasa, como verificar los niveles de aceite en los reservorios, monitorear los filtros y sellos o tomar muestras de aceite. Además, muchas de estas tareas deben realizarse a intervalos variables (por ejemplo, diariamente, semanalmente, quincenalmente, mensualmente, anualmente, etc.). A través de varios miles de puntos de lubricación, múltiples tareas en diferentes frecuencias pueden acumularse rápidamente.

Si no ha realizado este tipo de evaluación en sus instalaciones, los totales anuales pueden ser una verdadera revelación. No es raro que un programa de lubricación bien desarrollado tenga cientos de miles o incluso millones de tareas individuales en el transcurso de un año. Entonces, tal vez no suene tan simple después de todo.

Pero digamos que todavía no estás convencido. Quizás está en un campamento que dice: “Las tareas de lubricación son tareas de lubricación”, entonces, ¿Qué podría salir mal? Mucho. Podría especificarse o aplicarse el lubricante incorrecto en el intervalo incorrecto, o tal vez el técnico de lubricación simplemente usa demasiado, muy poco o nada de lubricante. No olvidemos la contaminación, los sellos rotos, etc. La lista de lo que podría salir mal es interminable. Solo se necesita un paso en la tarea para perder la marca y que todo el sistema se derrumbe.

Luego está el nivel de habilidad del personal de lubricación. Los mejores técnicos en lubricación están envejeciendo rápidamente y sus reemplazos pueden no tener el mismo nivel de conocimiento o experiencia. ¿Qué tan bien conocen realmente sus trabajos los técnicos de lubricación de hoy en día? Más concretamente, ¿qué tan bien los está apoyando la administración? ¿Tienen acceso a los conocimientos y herramientas adecuados? Según una encuesta del Consejo Internacional de Lubricación de Maquinaria (ICML), solo el 12 por ciento del personal de lubricación de todos los sectores industriales está certificado profesionalmente.

Mito # 2: Mínimas consecuencias y beneficios están asociados con la lubricación rutinaria de equipos industriales.

Hecho # 2: Se ha demostrado que la lubricación tiene un impacto significativo en el logro de la excelencia operativa.

Este mito afirma que el papel que juega la lubricación en las instalaciones industriales es relativamente menor; por lo tanto, no merece una atención especial. Pero ¿Qué nos dice la investigación? Sabemos que el presupuesto de mantenimiento promedio asigna solo del 1 al 3 por ciento a la lubricación, según la industria. Los estudios sugieren que, si bien solo se gasta una pequeña cantidad en lubricantes y lubricación, esto tiene un efecto mucho mayor en el desempeño general de una planta.

El Dr. Ernest Rabinowicz, profesor emérito del Instituto Tecnológico de Massachusetts, estimó que reparar los efectos de la fricción y el desgaste mecánico en los equipos industriales cuesta el equivalente al 6 por ciento del producto interno bruto (PIB) de EE. UU. Aplicar este cálculo al PIB del año pasado da como resultado pérdidas de más de USD $ 1 billón.

Los investigadores y los fabricantes coinciden en que la causa principal de la fricción y el desgaste mecánico es la mala lubricación. De hecho, según los fabricantes de componentes de máquinas, una lubricación inadecuada provoca el 43 por ciento de las fallas mecánicas, el 54 por ciento de las fallas de los rodamientos, el 50 por ciento de los daños de los rodamientos de rodillos y el 70 por ciento de las fallas de la maquinaria.

La lubricación inadecuada no solo es un problema común sino también grave. Cualesquiera que sean las pérdidas totales en todo el mundo, la preocupación más inmediata es cuánto le está costando a su organización una lubricación inadecuada. Entre los factores a considerar están su gasto anual en rodamientos, cuántos rodamientos de reemplazo se necesitan en un año determinado, el costo de reemplazar un solo rodamiento y los costos involucrados en reemplazar sus motores y cajas de engranajes.

También debe determinar los gastos derivados del tiempo de inactividad no planificado, los ciclos repetitivos de mantenimiento reactivo que requieren mucho tiempo, la pérdida de producción, los problemas de seguridad, los impactos ambientales y los mayores costos de energía. Sumados juntos, es muy probable que estos costos estén fuera de control.

Mito # 3: La lubricación es un costo innecesario para la organización.

Hecho # 3: Un programa de lubricación de calidad puede brindar una oportunidad financiera sustancial.

Los presupuestos de mantenimiento permanecen en la tabla de cortar. Todos intentan hacer más con menos. Los niveles de personal han bajado. Los puestos calificados se están perdiendo por jubilación. En cambio, ¿no sería genial si pudiera hacer más con lo que ya tiene? Esa es precisamente la oportunidad que brinda un programa de lubricación adecuadamente desarrollado y administrado.

Con las mejores prácticas de lubricación y las herramientas de gestión adecuadas, las instalaciones industriales pueden reducir el tiempo de inactividad no planificado y el mantenimiento reactivo, eliminar la causa principal de la falla del equipo en su origen, lograr una mayor productividad de los activos y el personal de los equipos existentes y minimizar el desperdicio de aceite y los costos ambientales.

Todos estos “costos” deben verse como una oportunidad de inversión para llevar su programa de lubricación hacia un nivel de clase mundial. Se ha generado un ROI notable en muchos de los programas más exitosos del mundo, que a menudo eclipsa la marca del 1,000 por ciento y que se vuelve realidad dentro de los primeros seis meses. Puede obtener estas mismas recompensas armándose con una simple conciencia de la verdad sobre la lubricación y desarrollando un plan de juego estratégico.